Crear su propio producto de información único

Antes de salir a investigar todas las ideas que se te ocurran, mírate a ti mismo. Pregúntate qué puedes ofrecer. Lo más probable es que sepas más de lo que crees. Alquiler de carpas ya se lo ha preguntado.

Todo el mundo tiene ideas, todo el mundo es único, y todo el mundo tiene algo que ofrecer. Dicho esto voy a enseñarte algunas formas de crear tu propio Producto de Información Único. Recuerda empezar por lo básico.

1. Empieza por ti.

Antes de salir a investigar cada idea que se te ocurra, mírate a ti mismo. Pregúntate qué puedes ofrecer. Lo más probable es que sepa más de lo que cree.

Empieza por hacer un inventario de ti mismo. ¿A qué te dedicas actualmente? ¿Cuáles son sus aficiones? ¿Qué intereses únicos tiene actualmente? Al hacer esta autoevaluación, podría terminar con más ideas que le son familiares de lo que podría imaginar. Esto en sí mismo podría ahorrarte potencialmente innumerables horas de investigación, lo que te ahorrará tiempo y, en última instancia, dinero.

2. La organización es la clave.

Haz un esquema. Al hacer un esquema de tus pensamientos te estás dando una representación gráfica de lo que sabes. Hazlo de forma básica. Utilice al principio categorías generales amplias. Puede y debe usar esta técnica para cualquier proyecto que planee evaluar o implementar. Debes priorizar tus categorías. Ej. (Una vez que haya establecido las categorías generales, puede empezar a rellenar cada categoría con subcategorías y procedimientos.

3. Evaluar y perfeccionar.

Ahora que tiene un mapa de su potencial Info Producto es el momento de evaluar la idea. Si su afición es ver la televisión y está pensando en escribir un Ebook sobre cómo ver la televisión, tal vez quiera reconsiderarlo. Ahora bien, si su afición es evaluar los sistemas de sonido envolvente y tiene suficientes conocimientos para poder instruir sobre cómo cablear e instalar estos sistemas, puede tener un bloque de construcción para algo que la gente quiere.

¿Va a volar? ¿Existe una necesidad de esta información? ¿Puede ampliar su mercado potencial con un poco de refinamiento? Algunas de estas preguntas tendrán que responderse mediante un estudio de mercado. Pero, por ahora, quizá tenga el componente básico para empezar.

Empiece desde dentro y luego extiéndase. Incluso si no cree que tiene una idea comercializable, ahora tiene una buena perspectiva de lo que sabe. Tal vez estos conocimientos puedan utilizarse junto con otra idea sobre la que estés investigando. Cuantos más conocimientos propios puedas aprovechar, menos tiempo te llevará sacar tu producto al mercado. Esta es una cuestión clave en cualquier producto.

Por ejemplo, un constructor sabe que tardará 4 meses en terminar el plan A, un diseño que ha construido anteriormente, y que tardará 6 meses en construir el plan B, un nuevo diseño. ¿Qué es más rentable? El plan A ya está grabado en su mente. Conoce los costes reales, la cantidad de material y de mano de obra que necesitará. El plan B es un diseño totalmente diferente. Habrá que preparar una nueva serie de presupuestos; los subcontratistas necesitarán más información en forma de nuevos planos. Siempre hay una curva de aprendizaje cuando se implementa un nuevo diseño o producto.

Dado que el plan A es un diseño comercializable, tiene sentido empezar con el plan A. Si el plan A no es un diseño comercializable, el plan B sería la segunda opción, porque el constructor puede recurrir a su base de conocimientos de las casas construidas anteriormente. Ahora bien, si el constructor decidiera que quiere construir coches, tendría que dedicar bastante tiempo a aprender la industria del automóvil.

Al principio, quédese con lo que le es familiar. Primero hay que saber lo que se sabe y luego se puede diversificar.

Autor, Gilbert Murray

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